Cualquier momento es bello para crear e imaginar. Hoy los niños quiere dejarnos unas enseñanzas con estas hermosas fábulas.

 

La papa roja y negra

Dos, dos, clases de papa nacieron de 2 semillas iguales, a pocos metros de distancia una de la otra. Una brotó a la orilla del cultivo, a veces estaba llena de polvo, otras veces estaba cubierta de barro, en verano la quemaba el sol, en las noches de invierno estaba helada de frío, azotada por la lluvia batida por el invierno, sin embargo, creció verde vivaz y sana. La otra planta creció al amparo de un techito que allí estaba,

al pie de una pared. así que no tuvo que luchar contra el viento, la lluvia no la mojaba ni la quemaba el sol, apenas sentía un poco de frío en las largas noches de agosto, esta planta creció delgada, débil y descolorada.

Moraleja: Luchar y sufrir te ayuda a ser fuerte y ayuda a conservar la vida.

 

 

La zanahoria y la granadilla

La Granadilla estaba discutiendo con una zanahoria sobre la resistencia de cada una. La Granadilla se burlaba de la zanahoria, y le decía con tono de menosprecio, eres una planta muy débil, no tienes la firmeza que yo tengo ya que te doblas a la mínima brisa del viento.

En cambio, ¡ …yo! decía la granadilla levantando la cabeza, no me inclino ante nadie, más bien alzo la cabeza hasta las nubes

. Cuando terminó de decir esto la granadilla, se acercó a un huracán muy grande, el cual sólo pudo doblar a la zanahoria pero que en cambio derribó a la soberbia Granadilla.

Moraleja: es muy frecuente que los soberbios sean destruidos, mientras que los humildes constantemente tienen más resistencia, se escapan varias veces del peligro!

 Nicolas Díaz

 

El conejo el toro y la vaca

Cierta vez en un Páramo un toro y una vaca pastaban dentro de los arrabales del campesino, la vaca una señora muy presumida por el excesivo cuidado y atención que le profesaba el dueño del Páramo, dijo en cierta ocasión a su amigo el toro:

-Yo soy la más consentida de ambos-, dijo la vaca en un tono presumido - le doy leche a mí amo y este se la da a su mujer para que esta cree ricos quesos para que ella los pueda vender, es por ello que siempre me dan la mejor comida -y a modo despectivo exclamó- ¡No puedo comer la comida que tú comes, es muy seca y carece del sabor, me encanta mi comida y la tuya jamás me la comería, no señor!

El toro sabiendo que estas discusiones se daban todos los días y que tratar de cambiar la actitud errante de la vaca no daba resultado, decidió hacer caso omiso.

Un buen día y gracias a todos los quesos que ellos vendieron el campesino se compró un conejo de tiro.

Esta majestuosa criatura cogía, tiraba y recogía en el Páramo; este conejo daba muy buenos resultados económicos al campesino el cambio la comida que le daba a la vaca y se la ofreció al conejo.

La Vaca Muerta de vergüenza y comiendo la misma comida del toro que alguna vez desprecio se pasó el resto de sus días con su amigo el toro con la cabeza agachada cada vez que se encontrara con él y comprendió que nunca hay que rechazar ni presumir de una posición privilegiada.

Moraleja: nunca hay que rechazar ni presumir de una posición privilegiada.

 

Cielo Moreno Cruz

 

El pato y el conejo

 

Se encontraba un pato en la Laguna de Chisacá, el señor pato era tan orgulloso que él se sentía el dueño del Páramo.

 Al lado de esa Laguna tan hermosa vivía el señor conejo, él era tan amable que tenía el sueño de tener muchos amigos que vivían en el Páramo.

 Un día dijo el pato: - voy a ser el dueño del Páramo.

 El conejo le respondió: no seas tan orgulloso que así no llegas a ningún lado. El señor pato tan orgulloso le dijo usted quién es para dárselas.

El conejo le dijo: soy un animalito tan especial como usted, pero eres tan orgulloso que algún día te vas a arrepentir de tu actitud, el páramo es de todos.

El pato comprendió su actitud.

Gabriel Orlando Morales

 

El águila, el pato lagunero y el conejo

 

El águila sobrevolaba las montañas; un día bajó al pie de la Laguna. Entonces el conejo y el pato lagunero le gritaron: jaja tú no puedes disfrutar este hermoso lugar.

El águila se puso triste y al día siguiente decidió bajar para hablar con ellos, y les dijo: porque se ríen de mí, yo también disfruto ver el lugar desde lo alto, los animalitos se vieron entre ellos y decidieron responder: tú sólo ves desde lo alto y nosotros corremos entre el musgo y los árboles.

El conejo y el pato lagunero aprendieron algo que, desde lo alto del cielo o abajo en el bosque se podría disfrutar de la misma forma, el Páramo y su flora.

MORALEJA: Nunca hay que burlarse de nadie, de lo alto o abajo en el bosque disfrutan todos el gran Páramo.

 

Karoll Juliana Millán