Por Adriana Paola Baquero Villalba

 

Hoy la humanidad se enfrenta al desafío de preservar la vida… un virus llegó para cambiar la historia… y más allá de eso… nos cambió la vida.

Bogotá históricamente ha sido referente en materia educativa nivel nacional, y actualmente, en medio de la crisis generada por el COVID – 19, sigue dando muestras de ello. La ciudad avanza en la sexta semana de implementación de la estrategia “Aprende en Casa” y las demás entidades territoriales, después de un receso escolar, van finalizando la tercera.

La ventaja es mucha, y el magisterio de Bogotá ha demostrado capacidad, compromiso y liderazgo para pasar, en un fin de semana, a la educación no presencial bajo las directrices emanadas por la secretaria… No ha sido fácil… pero Sumapaz no ha sido inferior al reto… docentes y directivos docentes, unidos por los lazos de hermandad, y pese a la distancia, trabajamos juntos para que niños, niñas, jóvenes y adultos, sigan siendo atendidos, ahora desde casa.

Tenemos grandes limitantes en el contexto rural tales como:

Acceso y Conectividad: En Sumapaz, hasta hace poco tiempo, la señal de celular logró la cobertura en los tres corregimientos, pero algunas veredas carecen de esta posibilidad. El internet en los hogares aún es una utopía, y este servicio se limita a las escuelas y se deben caminar largas distancias con el riego de “perder el viaje” porque frecuentemente falla o no permite descargar archivos para acceder a la información.

Dotaciones: Las escuelas cuentan con una dotación básica de recursos tecnológicos, que ante una crisis como la actual, donde la demanda de equipos sería para el cien por ciento de los estudiantes, resulta insuficiente, y pensar en los equipos que pueden haber adquirido las familias, como una alternativa de solución, no sería lo más indicado ya que en la mayoría de los hogares se carece de este recurso.

Planes de Datos y Telefonía: Las familias campesinas por no contar con una fuente de ingresos económicos estables, no pueden acceder al pago recurrente de un servicio como planes de telefonía celular, datos, internet o televisión satelital; sus recargas son mínimas y resultan insuficientes a la hora de evidenciar el proceso educativos de sus hijos por medio de mensajes de texto, What'sApp, voz… y más aún poder acceder a la explicación de los docentes a través de una llamada que se puede prolongar en el tiempo.

Labores del Campo: Pretender que el estudiante del sector rural se desarraigue de sus actividades cotidianas en la finca para que tenga de lunes a viernes la dedicación de tiempo que habitualmente tiene en la escuela, puede ser la aspiración más errada. Él sigue haciendo de una dinámica familiar donde los oficios se deben asumir si se está en la casa y durante el día son diversas las tareas…ayudar en el ordeño, salar el ganado, hacer el mandado, apartar los terneros, ayudar en la labranza, en fin… un cúmulo de aprendizajes para la vida, y que le restan tiempo a la academia.

Acompañamiento Familiar: En el campo las labores inician antes de que el sol asome los primeros rayos y finalizan cuando el sol de los venados se pierde entre las montañas, es así, que la familia se reúne entorno a las tareas académicas después de largas faenas en las fincas o de llegar de cumplir con las responsabilidades en alguno de los empleos que se ofrecen a nivel local y que regularmente implican largos desplazamientos. Sólo es allí cuando se dispone para el acompañamiento a los más pequeños… que lea, coloree, aprenda las tablas, en fin, todo lo que nuestros padres recuerdan de su vida académica, pero culturalmente la familia campesina no tiene la misma dedicación con los más grandes, tal vez porque las áreas y asignaturas nuevas, nada tienen que ver con la aritmética, la historia y la cívica, en que algunos fueron educados… el inglés y la tecnología abruman a los padres quienes evasivamente les reiteran a sus hijos: “Hagan las tareas” – “Yo no sé de eso”…

¿Pero qué hemos hecho entonces?... ¿Cómo funciona la estrategia Aprende en Casa en Sumapaz?... esta crisis nos ha dado una oportunidad de apertura infinita, especialmente para reconocernos y reconocer nuestro contexto educativo sumando esfuerzos en una construcción colectiva. Los docentes y directivos docentes además de liderazgo, compromiso y dedicación dan más de su tiempo y de sus recursos, para mantener una comunicación permanente con las familias.

Semanalmente se evalúa, se dialoga, se hace seguimiento y se tratan de identificar acciones de mejora para que los estudiantes de nuestras instituciones puedan continuar su proceso académico. Se generan espacios de reflexión pedagógica en torno al currículo, la evaluación, al diseño de guías interdisciplinares…En fin, todas aquellas temáticas que cobran relevancia en un modelo de educación no presencial.

Docentes y directivos diseñan estrategias, trabajan en equipo, crean grupos de What'sApp para quienes tienen acceso, facilitan encuentros virtuales, generan tutoriales, llaman frecuentemente, atienden situaciones particulares, responden a las inquietudes de los estudiantes, rinden informes, mandan razones, … sin olvidar que también deben tener tiempo para cuidar de su salud emocional y física a la vez que atienden sus nuevas dinámicas de hogar en medio de la cuarentena…   atender las labores de sus hogares… vaya éstas si que son evidencias de los proyectos de metas de calidad.

Se ha llegado al cien por ciento de la población estudiantil con guías de actividades pedagógicas en físico y kit de alimentación bajo la premisa de facilitar la entrega en la escuela más cercana al lugar de vivienda de cada familia. Con los padres se han fortalecido los canales de comunicación y se evidencia compromiso y apoyo; con los estudiantes, el trabajo autónomo y los hábitos de estudio, son de los principales retos. Las comunidades por su parte nos están dando ejemplo de liderazgo y trabajo comunitario, generando estrategias de control para el ingreso y salida del territorio, con el fin de garantizar la protección del campesinado, este elemento en sí ya se constituye en un componente de aprendizaje social.

Finalmente… vivimos un momento histórico en la transformación de la educación en el contexto rural, y sólo resta darle gracias a Dios, al Dios de la vida, por permitirnos estar en Sumapaz y ser parte del equipo responsable del proceso educativo antes y después de la pandemia.